Entrenamiento funcional: ganar fuerza para moverte mejor, recuperarte y sentirte más capaz

Entrenamiento funcional

Cuando hablamos de entrenamiento funcional, muchas personas piensan inmediatamente en deporte, ejercicios intensos o sesiones destinadas únicamente a quienes ya están en buena forma física. Pero entrenar va mucho más allá. En Clínica 174 entendemos el entrenamiento funcional como una herramienta para ganar fuerza y mejorar la capacidad de nuestro cuerpo para responder a lo que le pedimos, ya sea en el día a día, durante una recuperación o practicando deporte. La fuerza es necesaria para levantarnos de una silla, subir escaleras, cargar las bolsas de la compra, correr, saltar, jugar, trabajar, practicar nuestro deporte o mantener nuestra autonomía a medida que pasan los años.

En nuestra clínica de Palma de Mallorca contamos con una sala de entrenamiento equipada donde realizamos sesiones de entrenamiento funcional impartidas directamente por fisioterapeutas. Es el fisioterapeuta quien diseña, dirige y adapta cada entrenamiento en función de la edad, condición física, antecedentes y objetivos de cada persona. Por eso entrenamos con perfiles muy diferentes: niños y adolescentes, adultos que quieren empezar a trabajar la fuerza, personas que se están recuperando de una lesión o una operación, deportistas en proceso de readaptación y personas mayores que quieren conservar o recuperar su fuerza y autonomía.

Entrenamiento funcional: la fuerza como base del movimiento

Trabajar la fuerza significa enseñar al cuerpo a producir y controlar movimiento frente a una resistencia. Esa resistencia puede ser nuestro propio peso corporal, una goma, una mancuerna, una barra, una máquina u otros materiales de entrenamiento. Aunque durante una sesión podemos trabajar movilidad, equilibrio, coordinación, estabilidad o resistencia, el trabajo de fuerza ocupa un lugar fundamental en nuestros entrenamientos. No existe una carga adecuada para todo el mundo: para una persona que empieza, un determinado ejercicio puede suponer un estímulo suficiente, mientras que para alguien que lleva años practicando deporte puede resultar demasiado sencillo.

Por eso es importante individualizar tanto el ejercicio como la carga y su progresión. El objetivo tampoco es hacer ejercicios cada vez más complicados. Muchas veces, los movimientos más sencillos son los que mejor nos permiten trabajar. Lo importante es elegir bien qué entrenar, con qué carga hacerlo y cómo progresar. Ahí es donde cobra especial importancia que el entrenamiento esté diseñado e impartido por un profesional.

Entrenamiento impartido por un fisioterapeuta

En Clínica 174, el fisioterapeuta no se limita a supervisar mientras la persona entrena. Es quien diseña y dirige la sesión, selecciona los ejercicios, enseña su ejecución, determina las cargas, realiza las adaptaciones necesarias y establece cómo progresar en función de la respuesta y los objetivos de cada persona. Esto nos permite combinar los conocimientos de fisioterapia con el ejercicio y el entrenamiento de fuerza, algo especialmente útil cuando existen antecedentes de lesiones, intervenciones quirúrgicas, molestias o limitaciones de movimiento.

También tiene mucho sentido cuando simplemente queremos empezar a entrenar y no sabemos cómo hacerlo. Muchas personas llegan a consulta diciendo que quieren ganar fuerza o empezar a ir al gimnasio, pero no saben qué ejercicios hacer, qué peso utilizar o cómo saber si están progresando. En estos casos, el entrenamiento puede convertirse también en un proceso de aprendizaje: la persona aprende a realizar ejercicios de fuerza, a conocer su técnica, a familiarizarse con diferentes cargas y a entender cómo progresar.

Fuerza en niños y adolescentes

El trabajo de fuerza también puede formar parte del ejercicio durante la infancia y la adolescencia, siempre que esté correctamente adaptado a la edad y al desarrollo de cada niño o joven. En estas etapas buscamos construir una buena base física combinando fuerza, coordinación, equilibrio, agilidad y control corporal. No se trata de reproducir el entrenamiento de un adulto, sino de enseñar movimientos, plantear ejercicios apropiados y hacerlos progresar de manera adecuada.

En niños y adolescentes que practican deporte, el entrenamiento también puede servir como complemento a su actividad habitual, ayudándoles a desarrollar capacidades físicas que después necesitarán al correr, saltar, acelerar, frenar o cambiar de dirección. Además, aprender desde joven a relacionarse con el ejercicio y el trabajo de fuerza permite adquirir conocimientos y hábitos que pueden acompañarnos durante muchos años.

Adultos: aprender a entrenar fuerza aunque nunca lo hayas hecho

“Sé que debería hacer fuerza, pero no sé por dónde empezar.” Es una frase que escuchamos con frecuencia. Muchas personas quieren cuidarse y empezar a entrenar, pero entrar en un gimnasio sin experiencia puede generar muchas dudas: ¿qué ejercicios hago?, ¿cuántas repeticiones?, ¿qué peso utilizo?, ¿cómo sé si lo estoy haciendo correctamente?, ¿cuándo tengo que aumentar la carga?

No hace falta saber entrenar para empezar. Precisamente podemos empezar para aprender a hacerlo. En las sesiones individuales partimos del nivel real de cada persona, enseñamos los ejercicios, trabajamos su ejecución y vamos introduciendo y aumentando las cargas progresivamente. El objetivo es que la persona gane fuerza, pero también que entienda lo que está haciendo y vaya adquiriendo confianza. Para algunos, estas sesiones serán su forma habitual de entrenamiento; otros vendrán durante un periodo para aprender y posteriormente continuarán por su cuenta en un gimnasio.

Recuperar fuerza después de una lesión o una operación

Después de una lesión o una intervención quirúrgica llega un momento en el que disminuir el dolor o recuperar movilidad ya no es suficiente. Hay que recuperar fuerza y capacidad para tolerar las cargas. Una articulación puede volver a moverse correctamente, pero eso no significa necesariamente que esté preparada para soportar las exigencias del día a día o del deporte. Por eso, el trabajo de fuerza suele tener un papel muy importante dentro de muchos procesos de rehabilitación.

A medida que avanzamos, podemos introducir ejercicios con una carga progresivamente mayor y trabajar la fuerza, estabilidad y control necesarios para recuperar las actividades que esa persona quiere volver a realizar. El objetivo final no es únicamente que una zona deje de doler, sino que vuelva a ser capaz de tolerar carga, producir fuerza y responder a las exigencias reales de la vida cotidiana. Y, cuando hablamos de un deportista, esas exigencias pueden ser todavía mayores.

Fuerza y readaptación: preparar al deportista para volver a su deporte

Volver a caminar sin dolor no es lo mismo que estar preparado para volver a correr. Y poder correr tampoco significa necesariamente estar preparado para competir. El deporte exige fuerza, pero también exige ser capaz de aplicarla en diferentes situaciones: acelerar, frenar, saltar, aterrizar, cambiar de dirección, golpear, empujar, traccionar o repetir esfuerzos muchas veces.

Por eso, durante la readaptación de un deportista vamos progresando desde ejercicios más básicos de fuerza hasta tareas cada vez más relacionadas con las demandas reales de su actividad. El entrenamiento dependerá de la lesión, del momento de recuperación, del nivel previo y, por supuesto, del deporte que practica. No necesita lo mismo una persona que quiere volver a correr que alguien que practica fútbol, pádel, ciclismo o entrenamiento de fuerza. La finalidad es que el cuerpo no solo esté recuperado, sino preparado para volver a soportar aquello que el deporte le va a exigir.

Personas mayores: entrenar fuerza para mantener la autonomía

Con el paso de los años, mantener la fuerza adquiere una importancia especial. No porque necesitemos levantar grandes pesos, sino porque necesitamos seguir realizando las pequeñas acciones que nos permiten ser independientes: levantarnos de una silla, caminar, subir escaleras, cargar una bolsa, mantener el equilibrio o levantarnos del suelo. Todas estas acciones necesitan fuerza.

Por eso, en personas mayores, uno de nuestros principales objetivos puede ser mantener o recuperar la fuerza necesaria para desenvolverse con seguridad y autonomía en el día a día. Los ejercicios y las cargas se adaptan a cada persona y progresan según sus capacidades. También podemos trabajar equilibrio, movilidad, coordinación y resistencia cuando sea necesario. La edad no determina si podemos entrenar fuerza; determina cómo debemos adaptar ese entrenamiento.

Sesiones individuales y entrenamiento en pareja

La mayoría de nuestros entrenamientos funcionales son individuales. Esto permite que el fisioterapeuta dedique toda la sesión a una sola persona, pueda observar cómo responde a cada ejercicio y adapte el trabajo, las cargas y las progresiones a sus necesidades. También ofrecemos la posibilidad de realizar entrenamientos en pareja o dúo.

Para algunas personas, empezar acompañadas por su pareja, un hermano o hermana, otro familiar o un amigo resulta más motivador y agradable. Entrenar juntos no significa necesariamente hacer exactamente lo mismo. Aunque la sesión sea compartida, podemos adaptar ejercicios y cargas al nivel y los objetivos de cada persona.

¿Cómo es una sesión de entrenamiento funcional?

No tenemos una sesión estándar que se repita para todo el mundo. Antes de decidir qué ejercicios realizar, tenemos en cuenta el punto de partida, los antecedentes, las capacidades actuales y, especialmente, qué quiere conseguir esa persona. A partir de ahí, el fisioterapeuta diseña la sesión. El trabajo de fuerza suele ocupar una parte importante del entrenamiento y puede combinarse, según cada caso, con ejercicios de movilidad, equilibrio, coordinación, estabilidad o resistencia.

También podemos incluir movimientos relacionados con actividades de la vida diaria, ejercicios específicos para una recuperación o tareas orientadas a las necesidades de un determinado deporte. Y, sobre todo, buscamos progresar. Si nuestro cuerpo siempre recibe exactamente el mismo estímulo, llegará un momento en el que tendrá pocos motivos para seguir adaptándose. Por eso, a medida que mejoramos, podemos modificar las cargas, las repeticiones, el rango de movimiento, la velocidad o la dificultad de los ejercicios.

Un gimnasio dentro de una clínica de fisioterapia

Disponer de una sala de entrenamiento dentro de Clínica 174 nos permite integrar el ejercicio y el trabajo de fuerza dentro de nuestra manera de entender la fisioterapia y el movimiento. En algunos casos, una persona llega por una lesión o después de una operación. Comienza recuperando movilidad, después aumenta progresivamente la carga, recupera fuerza y termina realizando ejercicios cada vez más próximos a su vida cotidiana o a su deporte.

En otros casos, la persona llega directamente para entrenar. No porque tenga una lesión, sino porque quiere ganar fuerza, aprender a entrenar y hacerlo de manera personalizada con un fisioterapeuta. Son puntos de partida diferentes, pero el espacio y la filosofía de trabajo son los mismos: utilizar el ejercicio de forma individualizada para mejorar las capacidades de cada persona.

La fuerza es para todos, pero el entrenamiento no puede ser igual para todos

Un niño, un deportista de 25 años, una persona que nunca ha entrenado y alguien de 75 años pueden beneficiarse del trabajo de fuerza. Pero evidentemente no necesitan el mismo entrenamiento. Por eso, para nosotros, individualizar es una parte fundamental del proceso.

Para un niño, entrenar puede significar desarrollar fuerza y coordinación. Para un adulto, aprender por primera vez a utilizar cargas. Para alguien que ha pasado por una operación, recuperar la fuerza perdida. Para un deportista, volver a soportar las exigencias de su disciplina. Y para una persona mayor, mantener la capacidad de levantarse, caminar y continuar siendo autónoma. La fuerza está presente en todas esas situaciones. Lo que cambia es cómo la entrenamos.

Entrenamiento funcional y de fuerza en Clínica 174

pabellón deportivo

En Clínica 174, realizamos sesiones de entrenamiento funcional y trabajo de fuerza en nuestra sala equipada de Palma de Mallorca. Cada sesión está impartida por un fisioterapeuta, que se encarga de diseñar, dirigir y adaptar el entrenamiento a la persona que tiene delante.

Puedes venir para aprender a entrenar fuerza, mejorar tu condición física, complementar tu deporte, continuar una rehabilitación, recuperar capacidades después de una operación o simplemente sentirte más fuerte y capaz en tu día a día. Las sesiones pueden realizarse de manera individual o en pareja, según las necesidades y preferencias de cada persona.

No importa si nunca has entrenado fuerza o si llevas años practicando deporte. El punto de partida será diferente y el objetivo también. Porque no se trata de adaptar tu cuerpo a un entrenamiento predeterminado. Se trata de adaptar el entrenamiento a ti, para ayudarte a ser más fuerte, moverte mejor y hacer con mayor confianza aquello que quieres hacer.

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